jueves, 16 de octubre de 2008

No podemos dar ventajas



Los dos últimos partidos que disputó nuestra selección ecuatoriana en el marco de las eliminatorias rumbo al mundial de Sudáfrica 2010, marcan un antes y un después, es decir, dentro del funcionamiento táctico, técnico y físico, hubieron diferencias abismales.

El encuentro que realizamos frente a Chile en el Atahualpa nos dejó un sabor a mundial, si bien es cierto los tres puntos obtenidos fueron importantes porque empezamos a acercarnos a los que encabezan la tabla, sin embargo lo que más nos impresionó fue la forma como jugaron los dirigidos por el profesor Sixto Vizuete.

Ante el equipo de Marcelo Bielsa, la figura táctica de Ecuador fue un 4 – 1 – 3 – 2, y que por momentos atacábamos con tres delanteros cuando se sumaba Joffre Guerrón, por ello tuvimos alrededor de ocho ocasiones claras de gol, y de tanto insistir al final lo ganamos por la mínima diferencia, pero se volvió a dejar una impresión de equipo solvente en todas las líneas en condición de local.


Con esos antecedente que se remontan desde el empate ante Argentina donde empezábamos a mantener una figura sólida y una imagen de un equipo fuerte, aunque con las mismas falencias a la hora de marcar los goles necesarios, teníamos la ambición de terminar el año con 15 puntos que nos pondría en zona de mundial, y en función de aquello las ilusiones cobraban mayor fuerza al saber que jugábamos con una alicaída Venezuela que venia de ser goleado por Brasil en San Cristóbal, pero la historia nos jugó una mala pasada.

El exceso de confianza se apoderó de propios y extraños, para la mayoría era un encuentro fácil. El único sabor agridulce que teníamos era cómo Sixto Vizuete cubriría las ausencias de Antonio Valencia, Segundo Castillo, y Cristian Benítez. Y ante tantas especulaciones, se supo que irían en la oncena titular, Isaac Mina, José Luis Cortez, Patricio Urrutia y un Méndez que regresaba a su posición habitual.

Ya todos conocemos el resultado fatídico ante los llaneros, un contundente 3 a 1 que nos puso un freno a raya, y que también lo pone a estudiar mucho a Vizuete, para corregir ante nuestro próximo rival que es Brasil.

¿Pero en qué fallamos con Venezuela?. Yo encuentro algunos puntos que hicieron que Ecuador no pueda mantener un resultado que nos favorezca.

Primero considero que a Ecuador le falta un detalle para ser realmente un equipo de miedo en condición de visitante, ese valor agregado se llama ambición y consistencia. Ambición porque no se nota un equipo que quiere más goles, es decir nos contentamos con un gol, o con el empate, y consistencia desde el momento que no podemos sostener un resultado.

Con Venezuela, a sabiendas de que era un equipo que venia con la moral baja, pero sin subestimarlo, pero que a la hora de poner la balanza sabemos que no tiene la categoría de Argentina o Uruguay.
Sin embargo Ecuador planteó un sistema táctico muy pasivo, pues la figura fue de un 4 – 4 – 1 – 1, un solo punta como Caicedo no puede pelear con toda la defensa contraria, a tal punto que nuestro gol fue por medio de pelota parada y lo marca un defensa.
La ausencia de Benítez, nos hacía pensar inmediatamente que su acompañante sea Pablo Palacios que es un jugador con características similares a las del “Chucho”, pero al final Vizuete se decidió por un esquema poco ofensivo.

Otro factor determinante fue el recambio de jugadores en el quipo titular. A Isaac Mina se lo notó ansioso lo que causó que su banda se convierta en una avenida.
En el medio sector el talón de Aquiles recae sobre la figura de José Cortez quien jamás se convirtió en el tapón de los volantes creativos contrarios, su imprecisión fue una constante, y poco o nada ayudó en el relevo a Patricio Urrutia que en vista de aquello tuvo que contenerse y no subir mucho, como lo hace en Liga.

La lamentable salida por una distensión de ligamentos de Iván Hurtado al minuto 36, terminó de enterrar las ilusiones de sostener el resultado, pues con el ingreso de Carlos Castro Ecuador perdió liderazgo en la zaga, ya que fue evidente la falta de coordinación con Geovanny Espinoza, y eso nos pasó factura en los dos primeros goles de los venezolanos, goles infantiles causados por la falta de concentración en el área.

Sixto Vizuete tiene que analizar este resultado minuciosamente y corregir los errores en cada una de las líneas, porque los próximos partidos con Brasil y paraguay, tenemos que ganarlos, con mayor razón si son en condición de local. La cuenta regresiva empezó y no nos podemos dar el lujo de perder puntos importantes.

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